miércoles, 18 de mayo de 2011

Hasta donde caer...






Ni los tiempos, ni las horas se van convirtiendo en amigos en la medida que el reloj se detiene sin baterías… sin entusiasmo, es un maldito reto, la corriente completa de ilusiones sin energía, de fuerza desmedida y sentimientos invertido en la bolsa de Norteamérica…
Dime donde queda el cielo gris, donde queda la manta de invierno que regocijaba tu cuerpo mientras dormías y donde quedan los colores tristes que alguna vez vimos como alegres…
Donde queda el espacio para tanta poesía indignada, desagradecida, víctima del refugio de un poeta sin hambre, sin nombre, con fecha de vencimiento en el paraíso de las emociones…
Donde va a parar un barco sin capitán y cuando termina el hambre de su tripulación compuesta por olvido y perdón. Tan difícil es pescar un perdón en los mares, que algunos pasan tiempo hilvanando las cuerdas para pescar aunque sea un gota de perdón, comerla en la noche y al día siguiente, ya poseen la necesidad de seguir pescando, conclusión: tienen hambre otra vez…
Es perder la naturalidad de la paciencia, de la angustia y el criterio, de una sinfonía madura y con vida… dejando ir cada una de sus luces, sus colores simples, su oferton de tiempo sano al tiempo con perdón dentro de la misma oferta…
La solución no va en pintar el sol en un papel, para colocarlo en la esquina de tu ventana y animarte a seguir el día. El cuestionamiento parte del reconocimiento, del conocimiento del otro, de la sinceridad de los sentimientos y de la historia de las vasijas rotas, de momento esa vasija solo derramaba agua en la nada… no mojaba nada más que peleas, discusiones y mucha incertidumbre… terminando de mojar ahora, mis ojos…
Me siento sin peso, sin aroma, sin motivación por acompañar otro movimiento de mis dedos en la dulce escritura, para contarme esto a mí mismo, tengo abierto un  parche en  el pecho de donde brotan dudas al por mayor, salen imágenes de los últimos tres años, donde estuvimos juntos los dos…
Las manos se me caen, el lamento se recuesta en el suelo y mi mente se convierte en un autómata de procedimientos cognitivos, cero proposiciones afectivas en mis venas… de tonadas negro, rojo y blanco, de amargura azul… una vertiente adicta a dudas… Tengo dudas, pensamientos, momentos, soy una suma completa de artífices sin autor y noches de completo lamento…
Recostado en el suelo camino por los principales capítulos de nuestra historia, de nuestro pasado, de esa agonía voluble, esa adicción a los pensamientos positivos, desarrolladores efectivos de mi alegría, desbordantes de sueños… de esa maquina de convencimiento, de esa alegría de despertar a la mañana y encontrarte a mi lado…
Fui muy fuerte, muy fuerte, ahora soy mas débil que el silencio… el silencio por lo menos acompaña y respira para hacerte sentir mal… no soy ni siquiera un inmune sentimiento de aplanar… no soy una droga diagnosticada para inconcientes durmientes, ni para profertas con hambre de acabar el mundo… me he convertido en algo asi como un mala pesadilla de viernes por la noche…
Acaso el amor no sabe decir basta, que me complica el paso, el silencio y el pensamiento con sus virtudes masoquistas…. O es que acaso estoy dentro de la boca de una ola y estoy apunto chocar con arena… tengo pena.

23 hora en la Luna… 1 en la tierra…  

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